La lectura de Pablo
Neruda ha constituido la parte central de nuestro taller. Hay quien habla del
poeta chileno como el Himalaya de la poesía. Probablemente a él le hubiera
gustado más una referencia a la cordillera de los Andes, aquella que cierra
Chile por un costado y que un día tuvo que cruzar en la clandestinidad para
alcanzar la frontera con Argentina, tal y como refirió en su discurso de
agradecimiento tras recibir el premio Nobel de Literatura en 1971. Neruda es
grandioso, pero al mismo tiempo, Neruda es cercano y accesible: claro como una lámpara, simple como un
anillo. Por eso Veinte poemas de amor y una canción desesperada lleva casi
noventa años entre nosotros, pero no huele a polilla y a polvo: huele a rosa
recién cortada.
Podemos
escuchar al poeta recitando estos versos y otros en el siguiente enlace de la fundación Pablo Neruda.

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